ENTREVISTA
FAMILIA BOTTARO
"Mi padre fue un ejemplo, un gran profesional de la salud"

El doctor Manuel Arnoldo Bottaro fue uno de los primeros médicos de Haedo.
Por aquella época atendió a gran cantidad de haedenses.
Su nombre fue propuesto para denominar la nueva plazoleta de la calle Remedios de Escalada. Aquí, la familia del doctor nos cuenta su historia.
C: ¿Cuándo y cómo llega su padre a la ciudad de Haedo?
A: Mi padre llega a Haedo alrededor del año 1914 porque estaba casado con una hija de Ramos, es decir, nacida en Ramos Mejía, de apellido Cesio, hermana del farmacéutico que ya tenía la farmacia aquí. Por lo tanto, por razones de afinidad y de familia papá se viene a instalar a Haedo. Ya tenía unos años de recibido como Médico. Entonces empieza a ejercer la profesión, en la calle Rivadavia 16.217, donde estaba su casa original. Allí nacimos todos, mis dos hermanas mayores y yo que soy el más chico.
Hablar de mi padre sería muy parcial por el afecto de hijo y por el reconocimiento, a esta altura de mi vida, de lo que él fue y significó para mí. Esto se lo he transmitido a mi hijo y a mi nieto que está tomando conciencia de que el apellido Bottaro no se lleva a sí nomás y que hay que hacerle honor a quien nos dio este nombre.
C:¿Cuál fue la profesión de su padre y dónde la desarrollo?
A: Se desarrolló como médico clínico con su especialidad de pediatría y trabajaba en el Hospital Salaberri. Estuvo muy vinculado con Morón cuando se formó la sala de pediatría en el Hospital Lavignolle al cual concurría de tarde para atender en el consultorio. Como gran adelanto, en la sala había inodoros de distinto tamaño para los chicos. Él comentaba que en verano esa zona era muy calurosa y que refrigeraban la sala con barras de hielo delante del ventilador. Esas cosas me quedaron grabadas por lo rudimentario que era todo en esa época y por el esfuerzo que eso significaba. Aparte de médico, mi padre se desempeñó con el Padre Osimato, que era el párroco de esa época, y revitalizaron la cooperadora policial, donde uno de los grandes logros fue poner en marcha el automóvil de la comisaría ya que los agentes se movilizan en bicicletas gracias a que habían conseguido siete bicis negras, de esas inglesas muy pesadas. También organizó la Liga del Oeste de fútbol, junto con otras personas que hacían partidos entre los clubes de distintas zonas. Y su “jobbie” central eran las cosas de la casa, era muy habilidoso y una persona muy familiera. A nosotros nos crió yendo a Mar del Plata a veranear, siempre en familia, él era muy compinche mío y en mi carrera, por supuesto, me apoyó permanentemente, tengo ese recuerdo muy lindo.
C: Fue uno de los primeros médicos de Haedo...
A: Si, estamos hablando de hace casi cien años atrás, cuando solo estaban los médicos Fresco, Fasola, Brandi, Cesio y Merlo. Haedo, para ese momento, era un pequeño pueblo.
C:¿Cuál era la posición política de su padre en aquellas épocas?
A: Mi padre era radical, nosotros somos una familia de radicales. En ese momento o se era radical o se era conservador. Recuerdo que mi padre nos contaba y nosotros lo vivimos, cuando Manuel Fresco lo metía preso por ser opositor a sus ideas y lo largaba cuando tenía que atender en el consultorio. A pesar de ello terminó bien la relación entre ambos, pero era común en ese entonces tener enfrentamientos ideológicos.
C: ¿Cuál es su visión sobre la idea de colocar el nombre de su padre en la plazoleta de la calle Remedios de Escalada de San Martín?
A: Me duele cuando se hablan las tonterías que se hablaron en las dos reuniones, que no se justificaba. Creo que no fue justo no poner el nombre de mi padre en la calle Perito Moreno, porque Moreno es un prócer y todo el mundo lo reconoce, pero también es cierto que una cuadra para representarlo en el Partido de Morón me parece muy poco. Pero bueno, lo que se vio en las reuniones es que alguien tiene que hablar con ánimo de figurar, nada más que para eso. Finalmente se aprobó la colocación de una placa en la esquina. Personalmente le agradezco mucho a la comunidad haedense la intención de ponerle a algo el nombre Bottaro, pero creo que sin el nombre papá sigue siendo papá: Alejandro Bottaro. Hay intereses que van por fuera de lo que se trata y muchas veces esto es una excusa para enfrentarse políticamente. Igualmente lo mejor es la unanimidad de que algún espacio público lleve el nombre de mi abuelo porque los vecinos consideran que es meritorio. Pero es lindo que se ponga el nombre de mi abuelo cerca de donde vivó por un tema de pertenencia y de conocimiento de los vecinos.

C:¿Qué recuerdos tiene de su abuelo?
Alejandro Arnoldo Bottaro (nieto): No tengo muchos recuerdos, mi abuelo murió en el año 1970 y yo tenía unos 9 años, muchas cosas se fueron diluyendo, pero lo recuerdo como un hombre serio que parecía ducto pero siempre tenía alguna picardía. Siempre fueron momentos muy agradables cuando lo visitaba.
C: Y usted continuó la misma profesión. ¿Cómo fue su experiencia?
A: Si, a imagen y semejanza de mi padre. Yo con otra especialidad, hice cirugía. Siempre quiso que yo hiciera lo que quisiera, tanto fue así que al año de recibido decidí irme de Haedo y me fui al interior a trabajar, a la provincia de Corrientes donde estuve cuatro años y meses. Allí nació mi hijo. Cuando mi padre fue a visitarnos y vio la casa en la que vivíamos nos dio algo de plata y nos compramos una casa más habitable. Me fui por vocación y para abrirme camino, hicimos una muy buena experiencia de vida médica y de vida humana, la luchamos mucho. Ahí se atendía todo, chicos, nariz y garganta, partos, todo. Hasta que nos volvimos por cuestiones sociales y por la enfermedad de mi madre.
C:¿Dónde ejerció su carrera?
A: Entré directamente en el Instituto como practicante de la carrera de cirugía en el año 1952. También tuve la posibilidad de ingresar en el San Juan de Dios. Luego empecé como ayudante de un médico en Don Torcuato, me dejaron algunas operaciones y fui creciendo hasta que quedé como director del sanatorio en Torcuato. También trabajé en la Clínica de Monti en el barrio Villa Estruga, del lado norte de Haedo. Hasta que me jubilé en el Instituto de cirugía. En el hospital hay médicos de mucho prestigio que han sido practicantes y hoy ya son directores.
El hospital se extraña, uno sigue yendo y ve que las cosas han cambiado un poco para bien y otro poco para mal. Creo que la medicina, hoy, es una carrera para tener en cuenta, porque no es la medicina que hice yo, donde uno tenía que hacer de todo, desde un parto hasta sacar un cuerpo extraño del ojo. Hoy sólo hacen la especialidad para la que se prepararon. Las cuestiones legales hacen que uno sólo trabaje con una especialidad.
C: Si tiene que definir a su padre y a la familia Bottaro, ¿cómo lo haría?
A: Mi padre fue un ejemplo, un gran profesional de la salud. Somos una familia muy unida que tiene principios muy importantes, muy sólidos y tengo un orgulloso generalizado por la familia, en particular por cada uno de los integrantes.
C: ¿Qué significado tiene Haedo?
A: No quiero irme de acá. Yo nací en Haedo y lo extrañé muchísimo cuando estábamos en Corrientes. Haedo es Haedo, los aromas, la gente, las calles, todo eso para mí tiene un valor muy grande. Tengo recuerdos muy gratos de la infancia y mi adolescencia. Cada uno quiere tener su medio ambiente, un sitio donde se siente cómodo. Hoy vivo en lo que era la casa de mi esposa, aquí sobre Juan B. Justo, donde se festejaron los quince años de ella. Tengo recuerdos de la época de la quinta de Pisani, entre Constitución y Las Bases, ahí andaba en bicicleta por la vereda.
C: ¿Qué familias recuerda de Haedo?
A: Recuerdo a los Pérez que tenían el mercado, los Gutierrez, los Magnoni que tenían la librería a la vuelta de casa, donde hoy hay una casa de venta de lanas. Con muchos nos volvimos a encontrar en el Hospital como con los Reggio, nos fuimos jubilando y nos encontramos a tomar un café, en la hora de la enceradora como yo le llamo, a las 10 de la mañana. Ese grupo sigue estando. No lo nombro a Cesio porque es obvio, es mi tío.
Muchos compañeros y vecinos de la época de mi padre hoy ya no están, algunos todavía y los recuerdo como parte de mi infancia y mi vida en Haedo.
No me iría nunca de Haedo, aquí voy a estar hasta el final de mis días. |