ENTREVISTA
GRACIELA SUSANA PUENTE (ESCRITORA)
"Lo que es, es en el borde"

VECINA DE HAEDO DESDE SIEMPRE.
POETA, ENSAYISTA, DOCTORA EN LETRAS Y PROFESORA DE PROFESORES.
"LA POESÍA ES UNA PRESENCIA QUE LA ACOMPAÑA". SE VINCULÓ ESTRECHAMENTE CON CORTÁZAR, BORGES ,GÜIRALDES Y JUARROZ.
PUBLICÓ VARIOS LIBROS DE POESÍA, ENTRE ELLOS, "DE CALLE Y SIEMPRE", "OCURRENCIA", "VAIVENEROS", "LEGADO DE VENECIA". Y EN PROSA, ENTRE OTROS: "LEYENDO A CÉSAR VALLEJO", "MIGUEL HERNÁNDEZ; POÉTICA TAURINA" Y RECIENTEMENTE: "RESONANCIAS DE ANTONIO ESTEBAN AGÜERO".
HA RECIBIDO ENTRE OTRAS DISTINCIONES: FAJA DE HONOR ALMAFUERTE (SADE OESTE BONAERENSE); PREMIO NOEMÍ VERGARA DE BIETTI (GENTE DE LETRAS); PREMIO JORGE D. THEVENIN (MUNICIPALIDAD DE MORÓN); CORONA DEL EISTEDFOOD (PCIA. DE CHUBUT); PREMIO ENSAYO (PCIA. DE SAN LUIS); ACADEMIA DE LETRAS (PUERTO RICO). DICTÓ NUMEROSOS CURSOS EN EL EXTERIOR. EN EL GOBIERNO DE CRISTINA KIRCHNER OCUPÓ EL CARGO DE MINISTRA DE SALUD.
C: ¿Cómo es su relación con la ciudad de Haedo?
G: Mi relación con Haedo es muy fuerte, vivo aquí desde los ocho años. La casa en la que vivimos estaba en la calle Fresco al 400, aun hoy existe como tal. Nací en la Capital Federal y me crié en Villa Luro. Mi abuelo tenía unos terrenos en Castelar que finalmente vendió. Luego caminamos por Haedo hasta encontrar la casa en donde viví desde los ocho años y que aun, hoy, se conserva. Los dos primeros grados los hice en un colegio privado, el resto en el colegio Corazón Eucarístico de Jesús hice la primaria y la secundaria y me recibí de maestra. Luego empecé la universidad donde hice la carrera en letras y el Doctorado. En el colegio de las hermanas fui docente durante 25 años.
Comparto completamente el amor por Haedo que tiene Carlitos Barocela, él tiene su cantata a Haedo. Yo salgo por acá y conozco y me conoce todo el mundo y eso es muy agradable; incluso mi gente mía, la que ya no está, es como que no se fueron del todo, mi madre, mis abuelos figuras tan importantes, se puede decir que a veces me los encuentro por ahí.
C: ¿Era muy distinto al presente?
G: En parte sí y en parte no. Haedo era distinto a lo que es ahora en algunas cosas, no en un sentido "retro", sino en un sentido de pertenencia muy fuerte en que había y en cierto modo todavía existe. No somos Ramos ni somos Morón. Ramos tiene sus propias características, que no las tiene Haedo y que a sus vecinos tampoco creo que les interese tener. El haedense hasta tiene una forma de hablar propia, por ejemplo las aspiradas, cuando yo llegué la diferencia era todavía más acentuada.
Me acuerdo que pasaban cosas muy curiosas. Por ejemplo, en la parada de taxis, que era una sola, los taxistas no querían ir a Capital. Ellos decían '¿hay que bajar a la Capital?', y no querían ir. Además, eso de 'bajar', que ya no se usa, se basa en un dato de la realidad, porque acá eran "los altos", y eso no era porque sí; por ejemplo los Milea habían decidido venirse a vivir acá para superar los problemas pulmonares de sus hijos, como si fuesen las sierras.
C: ¿Cómo comienza a escribir?
G: Por supuesto que fue en Haedo, empecé de una forma que no era literaria, en la escuela primaria, a fin de año, teníamos los álbumes de firmas. Un año se me ocurrió hacer dedicatorias y se armaban colas para que yoles escriba, se ve que daba en el blanco con los que les escribía. En el comienzo de mi primer matrimonio empecé a escribir cosas que me sirvieron de mucho. Como decía mi amigo Roberto Juarroz, la poesía es presencia, es presencia que acompaña. Y es verdad, me hizo bien, no digo como terapia sino como una forma de hacerme bien. Y sigo en lo mismo, sigo escribiendo, aunque no tenga la menor idea de lo que vaya a escribir. Me pasa que con la mal llamada prosa poética -ahora que aprendí a releer- no puedo dejar de escribir a instancias de lo que leo, no me pasa lo mismo con la novela, salvo que tenga lo que yo llamo la respiración, algo que me de lugar para enseñar, que sea muy experimental.
C: ¿Sería una escritura que se hace en los márgenes de la lectura?
G: A veces sí, pero otras veces no, tengo un conflicto muy grande, a mí se me ve como con mucho carácter pero en la vida cotidiana me callo demasiado y ese callarme me lleva a escribir. Ahora estoy tratando escribir de otra forma, pero después digo ¿para qué? Yo tengo una formación muy musical, tengo mucho oído musical, la danza, además soy profesora de piano. Eso es muy particular y cuando escribo me impongo romper, no es fácil para mí escribir.

C: ¿Su relación con la literatura tiene un origen familiar?
G: Mis abuelos fueron figuras muy especiales para mí. Uno de ellos, Manuel, cuando llegó de España estuvo en el hotel de inmigrantes. Tuvo que venir porque si no lo enviaban a Melilla. El padre no lo venía a buscar. Finalmente lo contactó y lo llevó a trabajar a una panadería al lado del Teatro Colón. Dormía al lado del horno, en fin. Una mucama venía a comprar cosas que hacía mi abuelo, lo que después se llamó petit fours, y un día viene Ricardo Güiraldes a conocerlo, y lo llevó con él. Manuel era su valet, el que lo atendía, lo aconsejaba...
C: ¿Pero no sólo hubo influencias del grupo Sur?
G: Mi otro abuelo también escribía, y era carpintero ebanista, era un artista nato y un revolucionario, hacía las taraceas de madera utilizando elementos de incrustación de distinto tipo, pero con mensajes políticos anarquistas. ¡El tiempo que estaba en hacer esas taraceas! Él trabajaba y trabajaba. él podía estar seis años, en hacer, por ejemplo, el pórtico de la iglesia de Santiago de Compostela, con las figuras de la familia. De esa referencia surge uno de mis libros, Taraceas del borde. Las taraceas se hacen en el borde, porque lo que es, es en el borde, no está dicho. Mi abuelo estaba en la editorial Claridad, socialista, él conoció a Roberto Artl y a González Tuñón.
C: ¿Y cómo definiría su relación con la docencia?
G: La docencia me dio, sobre todo, grandes amigos, y un gran placer. Por ejemplo en la actitud de los alumnos, en el esfuerzo que ponen, a pesar de las dificultades económicas. He tenido experiencias en ámbitos muy diferentes. Muchos de mis alumnos del profesorado, por ejemplo, escriben, pero me pregunto si eso pasa en la universidad, ¿no sería interesante crear materias donde haya lugares no académicos, no institucionali-zados, donde se pueda tener contacto de otras formas.
C: ¿Como si faltase algún nexo entre la relación entre un profesorado de letras, la gente que escribe y que hace arte en la zona?
G: Veo que no hay sitios para determinadas tipos de expresión, o que existen los lugares pero están como inutilizados, lo cual es otro grito de advertencia. Creo que tiene que ver con el problema de la edición, del ámbito en el que se reúnen las personas vinculadas con las letras, que no existe en la dimensión en que se podría desarrollar en la zona con los poetas, escritores y profesores que viven en la zona. El blog ayuda, en parte, pero no es lo mismo que el contacto entre la gente que comparte la experiencia literaria desde distintos ámbitos. Lo que se escribe en los blogs, en general, no es literatura, salvo algunos, por ejemplo Jorge Montenegro. Lo mismo ocurre con las librerías, donde antiguamente había lectores que aprovechaban ese espacio de lectura, hoy, eso ya no se da tanto.
C: ¿Quiénes fueron tus maestros?
G: Aprendí de muchas personas, muchos que olvidaré nombrar. Pero están Federico Peltzer, Roberto Juarroz, una persona fundamental como persona y como poeta, y la poesía de Miguel Hernández, por supuesto, y la de Alberto Ponzo, y tantos otros. Por ejemplo ahora descubrí a Arnaldo Calveyra, que tiene 90 años y que es prácticamente desconocido, así como los cuentos de Haroldo Conti, que tienen una poesía increíble, así como su mirada humana tan extraordinaria, tan de observador y de auscultador de los rincones del ser humano.
C: Ha dado cursos de literatura japonesa, ha escrito haikus. ¿Tiene un interés especial en esa literatura?
G: Tomiji Kubota se puede decir que es otro de mis maestros, lo conocí a través de María Kodama. María también tiene una obra que muestra poco, pero tiene unos cuentos sensacionales; y además es una persona con una conducta humana incomparable, ella puede jugarse por un amigo, tiene un don de observación y de agudeza notable. En ese sentido soy muy arcaica, me pasó con Octavio Paz, cuando lo conocí personalmente, él no tenía nada que ver con su poesía, y le saqué un poco el crédito; para mí la conducta humana es muy importante. A mí siempre me dijeron que se puede ser buena persona y muy buen poeta, pero si están las dos cosas, estoy más tranquila, me gusta más.
En travesía
A Rubén Dubois
Con esa obstinación del espejismo
puedo morder la calle
desde adentro.
De las baldosas con los ecos de los otros.
De las hogueras con el sol y ceemonia
para un tiempo.
Como si fuera un regazo
y su coloquio,
con la espalda y los ojos
por regreso.
Y la señal de la vez, entre la infancia.
Y el umbral sin frontera,
entre los dedos.
Me va creciendo un camino
entre los árboles,
en la ronda sin espacio,
Muy adentro. |