ENTREVISTA
CLAUDIO DÍAZ (PERIODISTA Y ESCRITOR)
"Para lograr la redistribución de la riqueza, primero hay que redistribuir la palabra"

Periodista de distintos medios e historiador, nació y es vecino de Haedo.
Trabajó en Clarín hasta que renunció tras las presiones a las que fue sometido por sostener sus opiniones.
Acaba de terminar "Diario de Guerra. Clarín: El gran engaño argentino", un libro donde analiza la posición dominante de los medios de comunicación.
Claudio nos cuenta su vida, su militancia y su pensamiento de la actualidad.
C: Contános como comienza tu historia aquí en Haedo...
C: Nací en la Clínica Tachella, como muchos haedenses. Pasé toda la vida acá, en Haedo, los estudios los cursé en Haedo, salvo el secundario que lo hice en Morón. Yo soy un fanático de Haedo.
C:¿Cómo se incia tu actividad como periodista?
C: Me inicié como periodista deportivo a raíz de mi fanatismo por el fútbol, algo que hoy sigo conservando. Después de un proceso lógico, que se dio por mi edad y por las cosas que comencé a descubrir con el advenimiento y la recuperación de la democracia, me surge una gran pasión por la historia y la política. Y allí me volqué a otro tipo de periodismo. Primero más general y con el tiempo más vinculado con lo político. La pasión por la historia me llevó a hacer la carrera y a trabajar como docente en colegios secundarios y eso a su vez, a trabajar lo periodístico desde una óptica histórica y política.
C:¿En qué medios ejerciste la profesión?
C: Escribí en las revistas El periodista y El Porteño, a fines de la década del ochenta. Trabajé en el noticiero de radio Mitre y en el de Telefe. Posteriormente ingresé a Clarín, hasta que terminé renunciando. Escribí algunos libros y también trabajé en algunas publicaciones no muy conocidas vinculadas al peronismo, por mi militancia y simpatía hacia el movimiento.
Actualmente escribo para la revista Veintitrés, en Contraeditorial que es una revista dedicada a la discusión política y a los debates históricos. Yo salí de la gráfica, y el periodismo es mi gran pasión, siempre me gustó.
C:¿Cómo fue tu trabajo en Clarín y cuáles fueron los motivos por los que renuncias?
C: En muchos momentos me sentí cómodo y trabajé con gusto, hasta que comenzaron a surgir algunos inconvenientes que tenían que ver con la censura o, por lo menos, alguna "presión" para que dijera aquello que ellos querían decir en determinados artículos periodísticos. Esto se sumó a la publicación del libro "Manual del Antiperonismo Ilustrado" en el que yo salgo a replicar y criticar el discurso muy gastado sobre el peronismo, esto de que es el facismo, la demagogia, el autoritarismo, y donde también replicaba a algunos periodistas de Clarín muy conocidos, con respeto, porque al fin y al cabo era una polémica. En el diario no les gustó, me lo hicieron saber y a partir de ahí la relación comenzó a hacerse más tensa. Así implementaron un control más severo sobre lo que escribía y sobre el tipo de notas que proponía. Todo terminó rompiéndose el año pasado cuando, a partir de unas notas que me hicieron, yo tuve una posición muy crítica hacia el grupo en cuanto al manejo de la información con respecto a la extorsión del campo. Ellos tomaron una serie de medidas para desgastarme, entre ellas, no me asignaban notas o me asignaban algunas para ver si así me podían humillar. Me pidieron que me rectificara por los dichos en la revista y entonces decidí renunciar.
C: Una decisión difícil de tomar...
C:¡Si! Me preguntaba a mí mismo si así estaba cómodo y no quise seguir trabajando en esas condiciones. Ahora bien, cuando comencé a trabajar sabía que no era Clarín el medio en el que me podía sentir a pleno, por mi identidad política y mi militancia de pensamiento e ideas, que no coinciden con las de este medio que hoy es una de las empresas más representativas de los intereses concentrados del capital.
C:¿Cómo surge tu militancia y afinidad con el pensamiento peronista?
C: Hubo, por supuesto, algunos mayores que me fueron orientado. Yo vivía en el hogar típico de clase media, mi viejo era músico y mi vieja era ama de casa, y la política no entraba. Pero en la adolescencia empezó a atraerme el tema de la historia argentina junto con una influencia muy grande de lo que fue Malvinas. Tuve la necesidad de saber cada vez más. Había algo del peronismo que me atrapaba. No sabría explicarlo bien, pero estaba relacionado con la lucha por la justicia social e, incluso, esa cosa irreverente del peronismo. Pero también se me planteaban grandes contradicciones. Empecé a leer mucho Arturo Jauretche, Abelardo Ramos, Hernández Arregui y varios otros. Y entonces fui tomando noción de lo que son los procesos de los movimientos nacionales en nuestro país, lo que me dio mayor poder de interpretación.
Lo que me resulta interesante son esos modelos de capitalismo social con una gran distribución de la riqueza que, hoy por hoy, lo encontrás en pocos países.

C: Estás presentando tu último libro: Diario de Guerra. Clarín el engaño argentino ¿De qué se trata?
C: Lo que venía analizando desde hace un tiempo y que, en el primer libro, lo había desarrollado pero no de manera muy extensa. Es que nosotros estamos frente a un nuevo poder muy grande y mucho más peligroso que los poderes tradicionales. Es el poder de estos medios de comunicación que los denomino bajo el concepto de “Mediocracia”, que en los últimos años instalan el pensamiento único y políticamente correcto, junto con el discurso del neoliberalismo como única posibilidad de avance de la humanidad hacia el futuro. Y todo aquello que contradiga la ideología de dominación que se ejerce en los grandes poderes económicos, es rechazada y criticada. Entonces los grandes medios instalan verdades de biblia que no se pueden refutar y que responden a sus propios intereses por ser parte de ese entramado económico.
C:¿Cómo entra Clarín específicamente en este entramado?
C: Clarín se metió en el negocio de la exportación de cereales, participa de bancos con acciones y hasta es dueño de uno: el Banco Mariva. Hoy, es el poder económico local, también asociado al extranjero. Entonces vemos cómo engañan a la gente presentándose como los adalides de la libertad de prensa, cuando en realidad construyen un discurso en función de los intereses de las grandes empresas multinacionales en las empresas periodísticas.
C: En este contexto, ¿por qué creés que los medios aun sostienen cierta cuota de credibilidad y qué importancia tiene la sanción de una nueva ley de radiodifusión?
C: En principio, es casi una cuestión cultural, la influencia que estos grandes medios ejercen sobre las comunidades, sobre todo en los sectores medios, que se caracterizan por ser muy inconstantes, por momentos acompaña procesos de cambio con base popular y progresista y, en otros, no. Un día va para un lado y otro día para otro. Y a esto, si le sumamos un aparato mediático tan fuerte como Clarín, que maneja mucho de lo cultural, se ve cómo se va instalando el modelo social y económico que pregona. Hoy se da esta gran oportunidad de debatir y sancionar una nueva ley que es clave para que el mazo de cartas se reparta de otra manera. Nadie plantea que el grupo Clarín va a desaparecer o que el grupo Vila- De Narváez-Manzano se va a quedar en la calle. Pero deben tener su espacio las universidades, los sindicatos, las distintas religiones, las cámaras industriales y comerciales y la sociedad en su conjunto, así la gente va a poder elegir. Yo resumí en una frase el momento que vivimos y la pelea que se viene, si uno quiere redistribuir la riqueza primero se debe redistribuir la palabra. En la medida en que el discurso siga estando en manos de todos estos tipos, a la comunidad le va a ser imposible entender quiénes son los que nos someten.
Estoy contento de que, al menos, se pueda discutir.
C:¿Qué periodistas podrías rescatar?
C: Rescato la coherencia y el compromiso de tipos como Eduardo Aliverti y Sandra Russo. Quien escucha a Capusotto puede darse cuenta que es una radiografía de lo que hoy pasa en los medios. Lo que me fastidia son aquellos periodistas que tienen un discurso acomodaticio, que han ido variando de posiciones de acuerdo al medio en que trabajaban.
C:¿Qué visión tenés del gobierno y la oposición?
C: Del gobierno me han gustado algunas cosas que hizo del 2003/2004 para acá, pero tiene muchas contradicciones y muchas cosas no me cierran. No se si no profundizan algunas políticas -sobre todo en materia de distribución y de control más efectivo hacia los grupos que manejan nuestros recursos- porque llegan hasta ahí sin querer romper más huevos de los que ya rompieron, o porque no hay interés. Por ejemplo con el tema de la minería han hecho la vista gorda. Pero han tomado varias iniciativas que me gustaron como lo de las AFJP y la iniciativa del anteproyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual. Rescato la posición en política internacional, entre algunas cosas, el no ser tan sumisos frente al poder de los EE.UU. De la oposición no puedo rescatar nada... te asustás. Sí respeto a Pino Solanas y a algunos sectores progresistas; el resto, ya sea el PRO o la Coalición Cívica, me parecen lamentables.
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